domingo, 11 de abril de 2010

Confusiones de pareja

Algún día,
la verdad, quizá no,
a lo mejor si llega y,
abres la ventana,
y mires a lo lejos,
que alguien debajo de ella,
te espera,
te mira y, avienta una flor.

Algún día,
quizá, puede que sí,
lo haga pero hoy no,
la otra semana,
no creo que podamos,
por qué mejor no quedamos
a coincidir en otro lugar,
cierto es que no hablamos,
nos conocemos
y hasta ahí,
amigos en común:
claro, por qué no,
deberíamos salir,
pero quien haría la invitación,
según yo,
preferiría que tú,
yo soy muy torpe para ello.

Dale, si me invitas,
en que carro,
para saber si tu manejas
o lo haré yo,
o quizá nos turnemos,
no lo sé,
no te conozco,
no me conoces,
sabemos los nombres,
tenemos amigos,
pero, si un gran pero,
se llama mundo,
o a lo mejor si nos conocemos,
recuerda, si nos vemos,
mínimo pídeme el número,
con gusto esperare que llames,
no dejes de hacerlo,
si ya te conozco,
díme aquí estoy
y yo sabré quien eres.

Darío Olguín

un día tal vez

¿quién sabe, ociosa?, le preguntaba aquella vez, y esa mujer solo atinaba a contestar, no entiendo, ¿qué me ha pasado?; muchas cosas ocurren cuando iniciamos el camino, nunca un recorrido por más programado será el mismo y ella sospechaba que aquel personaje en la banca sentado con la rubia, sentía cierta empatía, ya que a diario se cruzaban a las 15.17 en aquel lugar perdido del parque, nunca decidió a hablarle, hasta ese día que había planeado hasta el infortunio.

Ella siempre con su libreta llena de cosas escritas en verso, el siempre con su traje negro y corbata roja, ella pensaba quizá sea un alto empresario excentrico, no lo se, ella me lo contó así, de bien a bien yo le veía más cara de trabajador de un despacho que había frente a ese parquesillo, dónde ahora una música suena en lo que la mujer se pierde en detalles, no se de que este hablando ahora mismo, yo estoy cantando, en la mente, me he distraido.

Verdad que tengo razón, creo que mi madre me manipula -argumentó-, si es eso pero he de salirme de ahí, ¿tú que opinas? ¡¡¡aaah!!! ¿quién yo? mmmm, es qué yo... Verdad que si - me interrumpe- yo sabía que me ibas a conceder la razón. A ella la vi fúrica y no sólo por qué ahí parada frente al que decía era el amor de su vida, aaa, vale mi canción, siguiente track.

Dalé, ahora debería yo ocuparme en darle respuesta a una solo pregunta ¿qué hago yo aquí frente a una desconocida? -la interrumpo- oye, ¿por qué a mi? ¿cómo puedes confiar en alguien en la calle? no lo entiendo, no encuentro explicación, lo único que se es que...

No duda en tomarme del brazo, e inicia a caminar, pero sigue hablando, la misma rabia pero nada que pueda responderme lo poco que he podido preguntar, por si poco fuera me ha quitado el cigarrillo que acabo de encender, vale se que no fui un caballero al invitarle pero, la acabo de conocer, esperen, ni eso, es una extraña que venía en busca de un novio que está sentado en una banca del parque mientras ella habla con un desconocido de sus desdichas, de la familia y ahora hasta del nombre para sus hijos,pero bueno, es hora de regresar yo a perder mi tiempo, pero solito. Tú café de cual va a ser por que ya pedí el mio es americano pero tu no creo igual, ya se te pediré un ...

Bien a bien, un café gratis te has ganado que te escuche, mmmm creo que no, vamos a caminar un poco más, ella abre su bolso, yo veo hacia al aparador, solo se escucha un sonido particular -trick- volteo y me da un cigarrillo y ella mantiene otro entre sus dedos, vale, café y cigarro, ahora si tienes mi atención, podría escucharte.

Te sientas en la banca al otro lado de donde habíamos iniciado el recorrido, me señalas a un costado tuyo para sentarme, tomo el extremo de la banca, haces un trémulo movimiento y te enganchas a mi cuerpo, metes tu cabeza entre mi hombro y cuello y solo puedo notar que estas llorando. Ahora, tembloroso y desconfiado, como niño que nada le trajeron por navidad, no hay palabras, apenas si me dejas espacio para fumar, me llega el olor a tu perfume, claro el mismo que me habías contado guardabas para una ocasión especial, mira lo que son las cosas te digo quien termino usando su olfato y decirte: -huele bien, va contigo.

Tus sollozos partidos empiezan a aminorar, no me queda más que acomodarte el planchado y peinado de estética, rodearte en brazos, como lo hace un hermano a su hermanita que se ha caído, decirte que ese tipo no valía la pena, que puedes conseguir mucho más, ella queda en silencio, no más sollozos, la fuerza de su abrazo empieza a aminorar, tiene ese instinto de hablar pero no puede, se separa de mi cuerpo, ahora la veo bien, con un poco corrido el maquillaje, aunque se puede notar no lo necesita mucho, le ofrezco un pañuelo desechable, mientras que con la otra mano voy intentando limpiar lo que el maquillaje había corrompido, ella sonríe, pero no es una sonrisa de esas de inocencia, hay picardía en ella, de repente se lanza contra mi: la detengo.

Ella atina a decir, es el destino, eres mi destino me arregle para alguien y fue para ti, o quizá dime eres casado, por qué no te voy a creer y aunque lo fueras, no me importa, o a lo mejor no te gustan las mujeres, que en todo caso me aferraría a ti, solo dame un beso y convencete de que esto ya estaba planeado.

Me levanto y solo le digo: hoy no, otro día.

Darío Olguín Zaragoza

qué tal si?

Cansancio, llegas cuando menos te necesito,
hoy deberías comenzar a empacar,
las vacaciones para ti inician ya,
ahora el ritmo de la vida debe ser,
cómo siempre, acelerado,
correr de un lado a otro,
cómo si hubiesemos perdido dinero,
desesperados, estresados, divertidos,
todo eso reencontrado en la rutina.

Cómplices de verdades intrigosas,
hacen que empieze a pensarme,
lo que no se me ocurre hacer,
dos uvas y un queso,
tiremos el vino al alcantarillado,
el queso déjalo para trampa,
las uvas una tu y una yo,
al fin nos bastamos juntos
para poder saciarnos.

Hilos de ideas inexistentes -me dice-,
bueno pues, con mayor razón a disfrutar,
cómo cuando eramos niños,
si esa época en que eramos más sabios,
que conocíamos de amor,
lo mismo a mamá que a la abuela,
que a la camiseta, que al sudor,
ahora juntos, las camisetas sudadas,
hay que sacarlas, mucho calor,
húmedo ambiente, tus labios,
inexistentes de nuevo los dos,
despertamos y lo único que podemos hacer
es decir algo tan simple,
¿cómo te llamas?

Darío Olguín

viernes, 9 de abril de 2010

Puedo cantarle hoy a la vida
quisiera tal vez hoy
despejarme un poco el corazón;
un cantico que pueda que a las nubes hay que aborrecer
tú conmigo siempre vas
es un ruego, una plegaria, es libertad
vamos no hay coro
pasan muchos años
que un día conmigo estarás
¡hey! no es triste
estoy triste y lo puedo reflejar.

Grita desesperada la guitarra
porque ya no hay mas
vienes para aca
grita desesperada la voz desafinada
y que mas ya de menos

grito desesperado y a veces mas que ahogado
y ya no voy mi regreso
grito desesperado y a veces mas que ahogado
porque ya llegaras.

Llévate mi corazón, tu seras mi salvación
Llévate el dolor, tu eres mi redención
Dolor que estas aquí y que vienes
algo tendrá que pasar,
algo tendrá que suceder;
todo ocurre sin un final
o a veces sí, pero nunca feliz.

Yo traigo hoy
las llaves de algo
que sabíamos
yo te entrego hoy el auto
y no de forma
yo te espero aquí
que vengo sentado en un camión
ya no sé a dónde voy
Me pierdo, me encuentro
me pierdo, me encuentro
Me busco no,
ya no sé hoy quien soy;
un timbre suena un alma
suena tu aura
y sueno hoy
sueno que no
sueño ya no
llego levantado hoy al amanacer

Y la palabras a rapa no sé quien soy

Yo estampado en la pared
con un gesto que me he de llover
yo que de noche nunca estoy
y tú hoy no llegas con tu luz
yo encerrado en esta habitación
no loco no estoy
espero que amanezca

El tiempo borrará,
mi tiempo se junta,
no sé cuánto más,
no sé cuánto,
no sé cuánto,
no se cuanto más,
pero no es hoy

jueves, 8 de abril de 2010

Eres grande papá

A ti

que te debo, hasta la vida,

todo lo que yo sé,

parte de lo que aprendí,

todo lo que me enseñaste,

a hacer y a decir

tu me enseñaste a callar,

creo que fue un día en mi cumpleaños,

no está bien juzgarme,

no está bien luchar (lo que hago),

puede y estoy seguro que mucho,

tienes por decirme en esta vida,

hay mucho que te tengo que aprender,

tú me enseñaste que el trabajo

no era solo un riesgo,

por que me podría gustar,

por que podría terminar yo,

gobernando mi propia vida,

o encadenándome a él,

tú me enseñaste que tendría que disfrutar todo,

que si la lluvia llegaba en verano tenía una razón,

que si el cielo estaba rojo

es por que algo tenía que ocurrir.

Hoy el cielo no es rojo,

hoy es como a mí me gusta,

hoy es gris,

pero a ti no te gustan los días

en los cuales va a llover,

a ti te gustan los días soleados,

los días alegres como tú siempre has sido,

de esa forma como tú siempre

nos enseñaste a enfrentar la vida,

siempre con una sonrisa puesta,

siempre... apurados

por hacer las cosas al 100,

y hacerlas perfectamente.

Me enseñaste,

que no debo dejar nada a la deriva,

que cada nota es importante,

que cada letra, cada palabra,

que cada sintonía,

que si quiero cantar debo de hacerlo,

que si quiero gritar, hay lugares para eso;

me enseñaste a callar,

me enseñaste a amar,

me enseñaste a creer,

a que los sueños están aquí,

a que mi mamá siempre me respalda

o me encubre,

o bueno, o nos hace reír,

bueno, tu siempre ríes,

si, así te quiero,

con esa risa, sin tristeza,

no tienes por qué preocuparte,

ya sabemos lo que tenemos que hacer,

ya somos más responsables,

ya hemos dejado de ser niños,

tú nos enseñaste que eso siempre

hay que llevarlo dentro,

siempre hay que ser niño,

pero siempre hay que madurar día a día,

por eso y por tantas cosas

que aún me tienes que enseñar,

como los pasitos de baile,

como la sonrisa siempre,

como no poner la otra mejilla

y que parezca que sí lo hago,

todo eso,..

todo eso hoy papá,

te pido que me lo enseñes,

y que te quedes un poco más.

Te amo Pá.

Darío Olguín Zaragoza

miércoles, 7 de abril de 2010

a-b-c-d-e-f-g y una vida

Aguarda tras la luz,
brilla, cómo solo tú sabes hacerlo,
camina por la senda equivocada,
disfruta de que ya no vivo,
explicame el por qué no me dueles,
fabricame una mentira para no llorar, y,
guardame cerca de tu alma.

Barullo, si así, mucho ruido y nada más,
cantemos todos para calmar el escandalo,
divirtamonos que esto es una fiesta,
esperemos que llegue el cuerpo y el ataúd,
funjamos como lo que no somos,
giremos las cosas,
amenicemos el dolor.

Comamos, que han traído ya la cena,
disfrutemos de estos alimentos,
encontremos cada uno lo que nos agrada,
fruta, carne, pan y tortillas,
garantizan que el festín,
aguardara hasta el amanecer,
bailemos entonces.

Dame tu mano,
entrelaza con mis dedos,
fuertemente tu corazón,
guiame por los senderos,
absecados de tanto recorrerlos,
barnizame los pies para que no me duela,
correr por las acequias.

Espera, a dónde ir exactamente,
frente a mi una pared,
guardiana muralla del sin camino,
amanece, no he dormido,
bravo, insoportable sol en el horizonte,
caminaremos hacia el oeste,
doy vuelta y salgo de escena.

Fabriquemos unos aparatejos para el sol,
grandes o pequeños dará igual,
abanicos, eso es una idea genial,
brevemente que nos refresque,
construyamos pronto, entonces,
drama, que me he cortado necesito una venda,
encuentro solo un pedazo de papel.

Gritos, y no soy yo con mis heridas,
abruptos sonidos que me hacen llorar,
brisa seca, que corroe las venas,
corazón no llores no voy a regresar,
diversos caminos me marcan,
entonces alguno he de seguir -hasta el-
final.

Darío Olguín

b-el intento

Bailarinas centradas en su arte,
bordes en sus faldas de ensayo,
barandas sobre las cuales ensayan,
bromas que no se usan y se asoman,
bolsillos sin dinero,
buscando un nuevo dueño de poder,
brabuconeando con una canción,
bruto, que te has equivocado,
becerro por que aun eres pequeño,
buey de grande lo serás,
barata la comparación que hacemos,
barriendo las conciencias impropias,
batallando en los alrededores de la vida,
barrenando lo que caiga y hasta lo que no,
burlando a la ley y las mujeres,
bronceándome en la playa con otra más,
basta, mejor hoy, si hoy,
busco tu rostro.

Darío Olguín

Pastillas

Ahora el martirio es claro,
toma que toma, arrebata,
sueña que sueña, inquieta,
corre que corre, se agita,
no deja que la vela se consuma,
que las partes de mis uñas
le arañen el rostro,
que mi saliva le escupa,
sólo, si sólo pide una cosa,
pastillas para soñar.

Dolor, no hoy no, gracias,
hoy me receto mi diazepan,
pero colgado de un vaso de cogñac,
haber si ahora si dispara su efecto,
y de entre sus afectos,
me llega una hora sonora,
que participa de la boca,
con las listas de los perennes,
de los malditos, de los vivos.

Ea!!!! pues que ya no hay más,
dame un kilo de eso,
tres manzanas y dos refrescos,
pon también otra botella,
agregame a la lista un poco de cianuro,
leche por si despierto,
y tres dosis de mis pastillas,
pero para no soñar.

Darío Olguín

Con dedicatoria especial a la litleyo hikuripeyotizada

En directo

La excusa boba que me uso,
cada vez que algo me aferra,
es la de que ya la nevera está vacía,
voy a la tienda por mas víveres,
cojo la mochila, la pongo al hombro,
enciendo un cigarro,
mira la flama y me transformo.

La luz en mis ojos extraña,
a aquella fuerza en donde
de otros ojos se había mirado,
no encuentro como partir plaza,
viajo alrededor de cuerpos,
qué me son a mi indiferentes,
solo que ellos buscan en mi algo,
debo de correr, más sigo caminando.

Mis pasos no suenan,
soy más sigiloso que una broma,
de esas preparadas el día de los inocentes,
mis gritos ahogan a las ballenas,
mis manos extorsionan delfines,
mi sudor tala arboles.

A veces hay cosas que cansan,
una de ellas es la rutina,
pero salir de viaje también me ha enseñado,
que en el fondo aunque conozco cosas,
regreso a enrutinarme,
la vuelta a casa es pesada,
hay días en que no pasa nada,
me corre la necesidad de buscar,
lo peor encuentro bajo piedras,
pedazos de óxido de mi cabeza,
estallo, me controlo.

Hoy, a sabiendas de saber,
me conozco menos,
no importa, siempre hay,
o habrá alguien que me conozca más,
me regrese al pueblo,
me diga que existo
y quizá muy remotamente,
me convierta en realidad.

Darío Olguín

Pretendiendo

No hay más esperanza,
que un saco roto, perdido,
en algún lugar del cielo,
lo he tirado, si alguien lo haya,
de favor, no me lo regrese,
tiene mucho valor,
pero no sirve de nada,
es más si encuentran algo útil,
sirvanse con la cuchara grande,
puede que encuentren desde
una canasta de sueño,
hasta el premio mayor,
una realidad que no cualquiera.

Reviso, que no me quedo con nada,
no fuera siendo que al final,
ese roto saco me deje aquí,
todo eso que no quería ya,
no voy a pulir lo que en mi vida
ya es sólo basura,
no voy a etiquetar muestras gratis,
no dejaré que la noche,
o más bien, de la noche,
un perfume particular me envuelva.

Algo se ha quedado,
es una botella vacía,
la he tomado, la arrojo,
que se vaya con el mar,
que le grite al mundo,
que estoy naufrago,
pero con sueños por cumplir,
que la isla se está hundiendo,
no me importa que me salven,
como siempre me hago el héroe,
salvaré a los demás,
siempre hay un bien mayor,
en el nunca estoy.

Ahora, en mi isla sin desierto,
sin amigos por imaginar,
la realidad peca, la realidad se incomoda,
le he hablado de nosotros
y ella sólo puede observar,
no tiene una razón para reclamo,
no tiene como reprocharme,
quizá, es lo más seguro,
que hasta ella se haya cansado.

Darío Olguín

3 frases

La realidad es subliminal, por lo qué sospecho qué las voces dentro no son locura, son la verdad.
Darío Olguín Zaragoza

Me puede más el no hablar contigo, pero puede más el escucharté si me llamas.
Darío Olguín Zaragoza

Mejor prefiero no saber nada, por qué inicio la busqueda y me pierdo en tus sueños.
Darío Olguín Zaragoza